ARTÍCULO EXCLUSIVO: Hacia una Mesa de Políticas Públicas para los Dominicanos en el Exterior

Por: Dr. Luis Lasosé

Abogado especialista en clima de negocios y relaciones

La diáspora dominicana ha dejado de ser un actor periférico. Hoy representa una fuerza económica, social y humana con capacidad real de incidir en el desarrollo del país y en la calidad de vida de sus comunidades en el extranjero. Sin embargo, esa fuerza aún carece de un espacio estructurado donde sus necesidades, propuestas y experiencias puedan traducirse en políticas públicas sostenidas.

Ha llegado el momento de avanzar hacia la creación de una Mesa de Políticas Públicas para los Dominicanos en el Exterior.

No se trata de un foro simbólico ni de una iniciativa decorativa. Se trata de un espacio técnico, plural y permanente donde converjan profesionales de la diáspora, líderes comunitarios, representantes institucionales y sectores productivos, con un objetivo claro: diseñar soluciones concretas para los retos que enfrentan nuestros compatriotas fuera del país.

Durante años, la conversación sobre la diáspora se ha centrado principalmente en las remesas. Si bien estas continúan siendo un aporte vital para la economía dominicana, reducir el rol del dominicano en el exterior a una función financiera es una visión limitada. La diáspora también aporta conocimiento, experiencia internacional, redes profesionales y capital humano altamente calificado.

Ese potencial debe ser canalizado. Una Mesa de Políticas Públicas permitiría abordar temas estratégicos como:

  • Fortalecimiento de los canales de atención institucional al dominicano en el exterior, con procesos más ágiles, digitales y orientados al ciudadano.
  • Programas de salud preventiva dirigidos a comunidades dominicanas fuera del país.
  • Mecanismos para facilitar inversión productiva desde la diáspora hacia la República Dominicana.
  • Reconocimiento y homologación de títulos profesionales.
  • Inserción laboral de jóvenes dominicanos nacidos o criados fuera del país.
  • Protección social para adultos mayores migrantes.
  • Participación cívica, liderazgo comunitario y representación organizada.

Además, ofrecería un marco para evaluar el impacto real de las iniciativas existentes y para proponer reformas basadas en evidencia, no solo en percepciones.

La diáspora dominicana es diversa. Incluye médicos, maestros, técnicos, emprendedores, trabajadores esenciales, estudiantes y líderes comunitarios. Esa diversidad debe reflejarse en una mesa donde todas las voces tengan espacio y donde las decisiones se construyan desde la experiencia directa de quienes viven la realidad migratoria día a día.

El valor de esta propuesta radica en pasar del discurso a la estructura.

Dejar atrás los encuentros ocasionales y avanzar hacia un modelo de trabajo continuo, con metas claras, indicadores de resultados y seguimiento institucional. Un espacio donde se generen propuestas viables que puedan ser elevadas a las instancias correspondientes y convertidas en programas, reglamentos o leyes.

Pero también es un llamado a la corresponsabilidad.

El Estado tiene el deber de crear los canales formales. La diáspora, por su parte, debe asumir un rol activo, aportando ideas, tiempo y liderazgo. No basta con señalar problemas; es necesario construir soluciones colectivas.

La creación de una Mesa de Políticas Públicas para los Dominicanos en el Exterior sería un paso histórico hacia una relación más madura entre el país y su diáspora. Una relación basada en respeto, planificación y visión de futuro.

Porque el dominicano en el exterior ya no es solo migrante.

Es ciudadano global.
Es puente entre culturas.
Es motor de desarrollo.

Reconocerlo institucionalmente no es un favor.
Es una necesidad estratégica para la República Dominicana del presente y del mañana.