Por: Dr. Virgilio M. Malagón Álvarez, PhD
virgiliomalagonalvarez@gmail.com
Para «El Mundo de los Negocios» y demás Multimedios de The Ballester Business & Media Group, Inc.
Amigo Lector:
En el proceso de desarrollo de cualquier economía, las transiciones estratégicas son esenciales para garantizar un crecimiento sostenible. De ahí que les presento mis consideraciones de transición para la transformación de una economía orientada a la demanda en una orientada a la oferta en economías como la nuestra.
I-PREÁMBULO
Las economías en desarrollo, a menudo caracterizadas por una industrialización limitada, la dependencia de la demanda del consumidor y la dependencia externa, deben esforzarse por transformarse hacia un modelo orientado a la oferta.
Una economía orientada a la oferta enfatiza la innovación, la inversión en capacidad productiva y la generación de valor agregado, a la vez que promueve la resiliencia y la estabilidad a largo plazo.
Sin embargo, una economía orientada a la demanda generalmente se basa en el gasto del consumidor como motor clave del crecimiento. Si bien este modelo fomenta las ganancias a corto plazo, corre el riesgo de una dependencia excesiva de las importaciones, presiones inflacionarias y un crecimiento industrial limitado.
La transición a un modelo orientado a la oferta implica centrarse en la producción nacional de bienes y servicios, creando una economía autosuficiente y competitiva en la exportación. Para lograr este cambio, los gobiernos y las partes interesadas deben abordar las limitaciones sistémicas que obstaculizan la eficiencia productiva y la innovación.
Sin embargo, esta transición requiere una cuidadosa consideración de diversos factores económicos, sociales y estructurales
II-PUNTUALIZACIONES BÁSICAS
1-Una economía robusta y orientada a la oferta requiere una infraestructura eficiente. Las economías en desarrollo deben invertir en redes de transporte, sistemas energéticos e infraestructura digital para reducir los cuellos de botella logísticos y mejorar la capacidad de producción. Las asociaciones público-privadas (APP) pueden desempeñar un papel fundamental en la movilización de los recursos necesarios para proyectos de infraestructura a gran escala.
2-Un componente esencial de la transformación de la oferta es la disponibilidad de una fuerza laboral calificada. La inversión en educación, formación profesional y programas de aprendizaje basados en la tecnología puede empoderar a la fuerza laboral para que contribuya eficazmente al crecimiento industrial. Además, el fomento de la innovación mediante iniciativas de investigación y desarrollo (I+D) puede catalizar los avances tecnológicos y las mejoras de la productividad.
3-Los responsables políticos deben implementar medidas que incentiven la producción nacional y el emprendimiento. Los incentivos fiscales, la reducción de los obstáculos regulatorios y el acceso a crédito asequible pueden animar a las empresas a invertir en actividades productivas. Además, las políticas comerciales, que favorecen las exportaciones y protegen a las industrias emergentes de la competencia excesiva, son igualmente importantes.
4-La industrialización es fundamental en una economía orientada a la oferta. Los gobiernos deben identificar y apoyar industrias estratégicas con potencial de rápido crecimiento y competitividad global. Las Zonas Económicas Especiales (ZEE), los parques industriales y los centros de innovación pueden atraer inversión extranjera directa (IED) y facilitar la transferencia de tecnología.
5-Un modelo orientado a la oferta prospera gracias a la diversificación. Las economías en desarrollo deben reducir su dependencia excesiva de las materias primas importadas mediante la expansión hacia la manufactura y los servicios. La diversificación no solo mejora la resiliencia económica, sino que también crea oportunidades de empleo e impulsa la innovación.
6-El papel de la tecnología, en el impulso de una economía orientada a la oferta, es fundamental. Las economías en desarrollo deben priorizar la transformación digital, la fabricación inteligente y la automatización. Además, fomentar el emprendimiento y los ecosistemas de startups puede impulsar el crecimiento económico y la competitividad global.
7-Durante la transición hacia un modelo orientado a la Oferta, los gobiernos deben garantizar un crecimiento inclusivo y equitativo. Reducir las disparidades regionales, la desigualdad de ingresos y promover las pequeñas y medianas empresas (Mipymes) es fundamental para obtener el apoyo público y mantener la estabilidad social.
Conclusión: La transformación de una economía orientada a la demanda a una economía orientada a la oferta es un proceso complejo pero esencial para las economías en desarrollo que buscan un crecimiento sostenible y autosuficiente. Al fortalecer la infraestructura, fomentar la innovación y crear un entorno político propicio, estas economías pueden sentar las bases de un futuro próspero y resiliente. De ahí que, mediante un esfuerzo colaborativo entre gobiernos, empresas y comunidades, se pueden hacer realidad las aspiraciones de una economía orientada a la oferta, contribuyendo significativamente al panorama económico mundial.
III-PAISES QUE LO HAN LOGRADO
Varios países han logrado una transición exitosa de economías orientadas a la Demanda a economías orientadas a la Oferta, centrándose en la producción y la innovación para impulsar el crecimiento, veamos:
1-China:
La transición de China comenzó con reformas a finales de la década de 1970, centradas en la liberalización gradual y el establecimiento de Zonas Económicas Especiales (ZEE).
El gobierno mantuvo un control centralizado, al tiempo que promovía políticas orientadas al mercado. Este enfoque permitió a China convertirse en un centro manufacturero global, aprovechando su amplia mano de obra y las inversiones en infraestructura. Además, mediante reformas graduales iniciadas a finales de la década de 1970, China pasó de una economía de planificación centralizada a una orientada al mercado.
Estas políticas ayudaron a transformar su economía en una potencia mundial de suministro.
2-Corea del Sur:
La transición de Corea del Sur se caracterizó por una rápida industrialización y un crecimiento orientado a la exportación a partir de la década de 1960. El gobierno desempeñó un papel fundamental al apoyar industrias clave como la electrónica y la autoindustria. A diferencia de China, la transición de Corea del Sur fue más rápida y se basó en gran medida en la innovación tecnológica y la educación.
Después de la década de 1950, Corea del Sur se centró en la industrialización y el crecimiento orientado a la exportación. El apoyo gubernamental a industrias clave como la electrónica y la automoción le permitió convertirse en un importante proveedor mundial.
3-Vietnam:
La transición de Vietnam comenzó con las reformas Doi Moi en 1986, pasando de una economía dirigida a una orientada al mercado. El proceso fue gradual, similar al de China, pero Vietnam enfrentó desafíos únicos debido a su economía más pequeña y su dependencia de la agricultura. Con el tiempo, Vietnam se diversificó hacia la manufactura y los servicios, convirtiéndose en un actor competitivo en el comercio mundial.
NOTA 1.: Si bien los tres países se centraron en la industrialización y el crecimiento impulsado por las exportaciones, el énfasis de Corea del Sur en la tecnología y la educación la distinguió, mientras que China y Vietnam se basaron más en reformas graduales y el desarrollo de infraestructura.
Como podrá apreciar el Amigo Lector, estos ejemplos resaltan la importancia de las políticas estratégicas, el desarrollo de infraestructuras y la inversión en innovación para una transformación económica exitosa, dentro de un marco operacional de una economía de Oferta y NO Demanda. Pregunto: ¿Nuestro Paisote, pá cuándo?