El Índice de Mejores Trabajos 2026 del BID muestra avances en los ingresos, mientras la informalidad y las brechas que afectan especialmente a los jóvenes continúan limitando el acceso a buenos trabajos.
WASHINGTON — La calidad del empleo en América Latina y el Caribe alcanzó en 2024 su nivel más alto según un índice del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y, por primera vez, superó los niveles previos a la pandemia. Aun así, la región todavía enfrenta importantes desafíos: siete de cada diez trabajadores todavía no aportan a la seguridad social, y los jóvenes enfrentan mayores dificultades para acceder a buenos trabajos.

Estos son los principales hallazgos de la edición 2026 del Índice de Mejores Trabajos que elabora el Observatorio Laboral del BID, que analiza la evolución de los mercados laborales de 17 países con datos de 2010 hasta 2024.
El Índice de Mejores Empleos regional aumentó de 54,9 a 58,0 puntos entre 2010 y 2024, impulsado principalmente por mejoras en los ingresos. El indicador que mide si el nivel del salario es suficiente para evitar la pobreza pasó de poco más de 40 puntos a superar los 50 durante ese período. El indicador de cantidad de empleo se mantuvo estable y se ubicó en 75,4 puntos. Pese a estos avances, el progreso de la calidad continúa siendo insuficiente, con apenas 40,6 puntos de 100: la informalidad se situó en un 69%, y aproximadamente la mitad de la población en edad de trabajar todavía enfrentaba pobreza laboral.
“América Latina y el Caribe ha logrado avances importantes en la calidad y generación de empleo, pero no necesariamente en su transformación. El récord que observamos hoy también muestra cuánto camino queda por recorrer” señalo Oliver Azuara, especialista en mercados laborales del BID. “Pero la mitad de los trabajadores en la región continúa en condiciones de informalidad y con ingresos que no les permiten superar la pobreza”, agregó.
El índice evalúa, en una escala de 0 a 100, cuántas personas trabajan y la calidad de sus empleos. Combina dos dimensiones: la cantidad, que considera cuántas personas participan en el mercado laboral y cuántas tienen empleo, y la calidad, que considera si esos empleos son formales y si pagan lo suficiente para que el hogar supere la pobreza. Un país con 100 puntos tendría a toda su población en edad de trabajar ocupada en empleos formales y con ingresos suficientes. El Observatorio Laboral del BID lo calcula con encuestas de hogares y cuenta con una serie comparable desde 2010.
Los resultados muestran un desafío que va más allá de crear nuevos puestos de trabajo. Mientras las diferencias entre países en la cantidad de empleo se han reducido, las brechas en calidad se han ampliado. Esta dinámica apunta a la necesidad de acelerar la transformación de los empleos existentes hacia trabajos de mayor calidad.
El informe identifica cinco prioridades para avanzar hacia esa dirección: reducir la informalidad; ampliar la cobertura de la protección social y las pensiones; escalar buenas prácticas desarrolladas en la región; fortalecer el desarrollo de habilidades en articulación con el sector privado; y aprovechar la inteligencia artificial para impulsar la productividad y mejorar la calidad del empleo.
Los avances en la región también han sido dispares. Los jóvenes continúan enfrentando mayores dificultades para acceder al mercado laboral y encontrar empleos de calidad.
En 2024, la brecha entre jóvenes y adultos alcanzó 13,6 puntos en la calidad del empleo y 6,3 puntos en la cantidad. La desventaja en calidad se observa en todos los países cubiertos por el informe: una vez que ingresan al mercado laboral, los jóvenes tienden a insertarse en ocupaciones menos formales, con menores ingresos y menor protección social.
Los hombres continúan registrando mayores niveles de participación y ocupación. Los resultados muestran que estas diferencias se concentran principalmente en el acceso al mercado laboral, más que en las condiciones del empleo una vez que las mujeres se incorporan a él.
Sobre el BID
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), miembro del Grupo BID, tiene como objetivo mejorar vidas en América Latina y el Caribe. Fundado en 1959, el Banco trabaja con el sector público de la región para diseñar y facilitar soluciones innovadoras que generen impacto para el desarrollo sostenible e inclusivo. Mediante el financiamiento, la experiencia técnica y el conocimiento, el BID promueve el crecimiento y el bienestar en 26 países. Visita nuestro sitio web www.iadb.org/es.